
Arancha Sánchez Vicario
Tras tres años de su entrada en vigor, y a la vista de los desalentadores balances de víctimas mortales fruto de la violencia machista: 74 mujeres asesinadas en 2007, 68 en 2006 y 60 en 2005, no parece que la Ley Integral de Violencia de Género sirva de gran cosa para acabar con esta lacra.
Las autoridades competentes hacen hincapié en la importancia de poner cualquier situación de violencia machista en conocimiento de la policía o los servicios sociales. De hecho, según las estadísticas, sólo el 27% de las mujeres asesinadas habían denunciado algún tipo de maltrato previamente. Pero cabe preguntarse por qué el Estado no ha podido proteger a esas mujeres que conforman el 27% que sí había denunciado previamente su situación y, sobre todo, por qué el entorno social de la víctima -familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, todos- en muchos casos conocedor de la situación, de las palizas, las amenazas y los insultos, no muestra respuesta ni implicación alguna. Nadie reacciona, y siempre después de lo que se podía haber evitado, todos nos lamentamos.
Lo ocurrido con una empleada del Ayuntamiento de Alegría-Dulantzi, concretamente con la auxiliar de la biblioteca, sin tener consecuencias tan dramáticas, pero no por ello menos graves, es una muestra representativa de lo expuesto anteriormente. A lo largo del año 2004 esta empleada sufrió amenazas, golpes, impactos de perdigones e incluso una agresión sexual por parte de tres menores que convirtieron su lugar de trabajo en una auténtica pesadilla. Hechos, todos estos, denunciados repetidas veces por la víctima ante el propio Ayuntamiento y la Administración de Justicia y que sólo tuvieron una tibia respuesta por ambas administraciones. Pero si tibia fue la respuesta institucional, ¿dónde ha quedado la respuesta del entorno social de la víctima y, sobre todo, la de los padres de las “criaturas”?. ¿Dónde?, ¿Dónde “cojones” se ha quedado? ¿Tenemos que esperar que la víctima salga con los pies por delante para que la respuesta de todos, sí, de todos nosotros, abandone los senderos de la tibieza y la mostremos con toda la contundencia que merece?
Foto de la exposición: "18 segundos" que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en el año 2005.
Artistas: Alejandro Marcos, Ivan Hidalgo, Miquel Tomás.
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